Volcano Summit, la magia de quien alza la mano
David Martinez Meyer 3 min de lectura
En el Venture Capital se habla siempre del tamaño de mercado, de la importancia de tener un potencial de ingresos, basado en el número de habitantes y el precio de tu producto, tan grande que el capturar una “mínima porción” del mismo sea suficiente para que las startups alcancen la escala necesaria para una potencial salida.
Eso nos lleva siempre, o casi siempre, a voltear a ver los grandes mercados. En Latinoamérica Brasil y México, seguidos por Colombia, Chile, argentina y Perú parecen cumplir los requisitos. Cuando hablamos de Hispanoamérica (Latinoamérica sin Brasil) presumimos una región con más de 600 millones de habitantes, con una infinidad de recursos naturales y un PIB que estaría entre las cinco economías más grandes del mundo.
Evidentemente los rezagos y la deuda social que tenemos hacen que existan grandes áreas de oportunidad, que la inversión de impacto sea cada vez más grande en la región y que nos, y la, volteemos a ver con todo el potencial que tiene buscando solucionar sus problemáticas sociales y estructurales.
Pero a los inversionistas y emprendedores se nos olvida, por lo general, Centroamérica. Cuando hablamos de Latinoamérica obviamos el potencial que hay en Guatemala, El Salvador, Panamá, Costa Rica, Honduras, Nicaragua y Belice, como si esa franja de tierra tan rica culturalmente y tan resiliente desde siempre no existiera.
Y nuestros hermanos Centroamericanos han alzado la voz. Saben de su potencial y lo que tienen que aportar a la región, de su importancia geográfica y de la creatividad y resiliencia de sus pobladores.
Asistir al Volcano Summit es un recordatorio amable del potencial que tiene la región, de la riqueza de su gente, los recursos naturales y la riqueza que existe en estos países. Es un evento que les ha servido para alzar la mano, para impulsar el ecosistema de innovación y emprendimiento y para atraer la misión del mundo a una región que nos necesita tanto como nosotros a ella y que tiene mucho más que aportar de lo que, entre soberbia y desconocimiento, muchas veces la industria estima por su tamaño más pequeño en cuanto a población y peso económico.
El Volcano Summit es la magia de los que se atreven a disrumpir, a crear un espacio que genere y favorezca las conexiones humanas para, desde ahí, transformar el mundo en el que vivimos. Startups, inversionistas ángeles, VC’s, fondos de impacto, family offices, todos se dan el tiempo y el espacio para co-crear un mundo mejor.
Un privilegio asistir a un evento tan diferente por su naturaleza y foco, recordándonos que la suma de todos genera mucho más ecos y movimiento que las acciones individuales.
Por Miguel Gallo